De camino al destino

03.06.2014 15:31

En pausa espiritual. Puedo decir que ése es mi estado actual, aunque aparentemente mi actividad diaria diga lo contrario. Sigo viajando por trabajo, componiendo, cantando, creando cualquier cosa que se me pasa por la cabeza... no paro, pero espiritualmente estoy entrando en un periodo de transición. Intentaré explicaros mi teoría.

Desde hace muchos años pienso que las cosas no ocurren porque sí. Cuando estamos disfrutando de una época agradable, con acontecimientos felices y sin apenas obstáculos en la vida, creemos muy a nuestro pesar que en breve se nos acabará el chollo y que las desgracias comenzarán a azotarnos sin piedad. A largo plazo todo tiende al equilibrio, al igual que la tempestad precede a la calma y el universo siempre acaba estando en equilibrio, nuestras cirunstancias vitales también tienden a equilibrarse. Para que algo se equilibre debe tener dos lados opuestos. Estos lados van librando batallas a corto y medio plazo. Del resultado de estas batallas nuestros días serán dulces o amargos, pero al final se desatará la gran guerra que concluirá para bien o para mal, pero concluirá, y llegará así la paz.

Con lo que no estoy de acuerdo es con que las buenas acciones o los buenos momentos merezcan ser castigados por una simple cuestión de equilibrio. En realidad la inestabilidad tiende al equilibrio, pero la estabilidad ya está en el más puro equilibrio. Si la estabilidad tendiera a la inestabilidad (y no al revés), os aseguro que en este planeta no podríamos vivir. Dicho esto, grito a los cuatro vientos que podemos ser felices y obtener todo lo que con buenas intenciones deseamos, sin que por ello sintamos miedo a las represalias. Si lográramos la sabiduría suficiente para guiar nuestras vidas de acuerdo con los dictados del corazón, el equilibrio, la paz y la felicidad reinarían en el mundo. Todos encontraríamos nuestro camino, nuestra verdad y el sentido de nuestra existencia.

El año pasado tenía previsto viajar a Japón en mis vacaciones de verano, pero finalmente cambié de idea por no encontrarme suficientemente motivada para recorrer un país tan diferente con todo lo que conlleva. Ahora sé que mi decisión fue acertada. Este año he ido interesándome casi sin darme cuenta por el mundo del reiki. Un sinfín de curiosos acontecimientos durante varios años me han llevado a encontrarme de cara con esta disciplina, y con mi viaje pendiente a Japón.

Me planteo que tal vez las malas pasadas de los últimos años tenían su razón de ser, y que algo increíble me está esperando. Pienso que en ocasiones debemos estar preparados para dar la bienvenida y dejar marchar a personas y/o circunstancias que han cumplido su labor en nuestra vida. Nos han enseñado lo que necesitábamos aprender para poder hallar y continuar nuestro camino. La persona que más daño nos hizo fue probablemente nuestro mejor maestro en la vida. Visto así deberíamos dar las gracias a los antiguos enemigos y recibir con los brazos abiertos a los nuevos. No está mal.

Desde mi propia experiencia creo que cuando las cosas que más deseamos, las pedimos, las luchamos, y aún así no llegan, es porque algo mejor nos espera, y sólo manteniéndonos en armonía (sin rencor, sin miedo, sin ira, sin resentimiento) con nosotros mismos daremos con la "solución del problema", descifraremos el enigma y comprenderemos por qué estamos aquí. Todos y cada uno de nosotros tenemos una labor en este mundo. ¿No resulta inquietante y retador averiguar cuál es nuestro cometido? ¿Quién dijo que la vida no era un juego?