La iluminación ("The enlightenment")

07.08.2014 14:24

El texto de hoy es especial. Son las 22:54 horas en Kyoto, donde ahora mismo me encuentro escribiendo desde la cama de un hotel. Durante el día he tenido la suerte de asistir a un curso de segundo nivel (Okuden) de Jikiden Reiki, de la mano de mi Maestro japonés (Shihan) y del mismísimo Dai Sensei del Reiki Tradicional Japonés. Prefiero omitir la parte de “cómo se llaman”, ya que son muy conocidos en este mundo, pero también sé que no les gusta que se hable de más en su nombre.

Entre otras temáticas en torno al Reiki y al origen de su simbología, hemos podido compartir una interesantísima conversación sobre la “iluminación”. Los últimos tres años todas las circunstancias de mi vida me han llevado una y otra vez al concepto de la iluminación. Me preguntaba qué es lo que se entendería por iluminación en el mundo reikiano; pues bien, he comprobado que compartimos la misma filosofía. Según el Reiki, alcanzar la iluminación es alcanzar la paz y la calma absoluta en nuestro interior, independientemente de lo que esté ocurriendo en el exterior. Y ésta debe ser la meta de todo ser humano.

Desde mi punto de vista, la iluminación consiste en hallar el sentido de nuestra propia vida, lo que me lleva continuamente al camino de la vocación, de las habilidades y de los talentos. Sin duda alguna, una vez descubrimos cuál es nuestra misión (no sólo debe bastarnos esta vida) caminaremos en la dirección correcta, y sólo cuando la descubrimos alcanzamos la paz absoluta, es decir, la iluminación.

En nuestro tercer ojo se sitúa el espíritu eterno, que va acumulando vivencias tanto positivas como negativas de nuestras vidas. De acuerdo con el budismo y el sintoísmo, cuando una persona muere su alma permanece en este mundo durante 49-51 días (respectivamente). Durante dicho periodo todos los recuerdos de esta vida permanecen intactos y el espíritu visita cada uno de los lugares y personas que han formado parte de su vida. Después los recuerdos desaparecen y el espíritu eterno forma parte del universo eterno, hasta su próxima reencarnación. La persona en la que se habrá reencarnado no recordará nada de las vidas pasadas, pero todos los recuerdos permanecerán en el espíritu eterno de dicha persona (tercer ojo). Por ello es que a veces tenemos traumas o talentos inexplicables, que decimos haber arrastrado de forma innata.

Existen técnicas de regresión que nos permiten conocer nuestras vidas pasadas, y actuar consecuentemente para curar traumas. El Reiki nos brinda un método para la sanación psicológica y de todas aquellas vivencias traumáticas anteriores. Cuando decimos “anteriores” estamos incluyendo la vida actual (por ejemplo, algún trauma de la infancia) y las vidas pasadas (experiencias arrastradas en el espíritu eterno).

De acuerdo con esta teoría todos los seres humanos tenemos una misión única y exclusiva en la vida. Lo que nos cuesta entender es que tal vez para cumplir con dicha misión nos hagan falta varias vidas, mientras tanto el universo nos va guiando, mediante las lecciones de la vida. ¿Nunca os habéis dado cuenta de que cometemos los mismos errores una y otra vez hasta que aprendemos la lección? Pues así es. Si no salimos del bucle es porque hay algo que debemos aprender y no hemos aprendido. Ten calma y observa.

Si en esta vida no hemos ni siquiera descubierto cuál es nuestra misión, al menos el universo se habrá encargado de nuestro avance hacia nuestro propósito… así que nos espera la siguiente vida para descubrir y ser lo que hemos sido llamados a ser. Las personas que alcanzan sus sueños probablemente lleven varias vidas trabajando duro a lo largo del camino. Los que sentimos cierta frustración debemos tener paciencia y disfrutar del viaje. Seguro que en el camino hallamos pistas que nos llenan de felicidad. Tarde o temprano nos daremos cuenta de por qué estamos aquí.

Personalmente no sé cuál es mi misión en esta vida. Llevo años buscando mi vocación, y aunque he descubierto las cosas que me llenan y me hacen feliz, no creo que esta vida sea mi escenario final. Últimamente intuyo que es posible que esté destinada a ayudar a otras personas a cambiar sus vidas, a descubrir cuál es su misión, o a superar sus traumas. Lo pienso porque me he sentido en ocasiones como la variable que ha provocado cambios drásticos en algunas vidas, que probablemente supongan un redireccionamiento exitoso en la consecución de su “misión”, pero que el precio a pagar para mí ha sido alto.

Debo entender que peajes tan altos también son parte de mi propia misión, y que algún día aparecerá lo que me está esperando. Guardo la ilusión de que lo que está por llegar merece la pena ser sufrido, y cuando las cosas se complican en mi vida, me acuesto pensando (a veces resignada) que el “premio” será muchísimo mejor.

Ánimo y disfrutad.