¿Sabéis cuál es el mito de Osiris y el origen de la momificación?

09.10.2014 19:59

El Rey Osiris fue muy envidiado por su malvado hermano Set, quien ansiaba apoderarse del trono de Egipto. Set despedazó el cuerpo de Osiris en catorce fragmentos y los esparció por todo Egipto, a fin de evitar que su mujer Isis pudiera reunirlos. No obstante, Isis, junto con la ayuda de su cuñada Neftis (esposa de Set) y el Dios Anubis (hijo de Neftis), logró juntar todas las partes del cuerpo de su esposo, salvo el pene, que fue engullido por los peces del Nilo.

Isis, con sus poderes mágicos, dotó el cuerpo despedazado de Osiris con un pene, y el Dios chacal Anubis, vendó todos los fragmentos uno a uno, siguiendo el ritual de embalsamamiento. De esta forma se confeccionó la primera momia de la historia de Egipto. Isis, transformada en milano, yació sobre el cuerpo de Osiris e hizo que éste volviera a la vida. De esta unión nacería Horus. Al llegar a la madurez, Horus vengó la muerte de su padre y destronó a su tío Set, recuperando finalmente el reinado de Egipto.

Osiris, una vez renacido, abandonó a su familia para retirarse al Más Allá y gobernar como Rey–Dios de los muertos.

Anubis tuvo un papel importante en la momificación del Rey Osiris, de modo que a ojos de los egipcios se le consideró el Señor de los secretos del embalsamamiento. Desde ese momento fue él el responsable de encargarse de los rituales del proceso de embalsamamiento de los difuntos. La imagen más conocida de Anubis es de pie junto al lecho del difunto, con cabeza de perro o chacal, y con una postura encorvada manipulando la momia.

A lo largo de la historia de Egipto, los sacerdotes encargados del proceso de embalsamamiento de los cuerpos se colocaban unas máscaras de chacal con el fin de personificar a Anubis. Al final del proceso que consistía en la colocación de los vendajes y amuletos protectores, los sacerdotes Anubis recitaban unos textos mágico-religiosos. La momia era finalmente colocada dentro de un féretro de madera lista para su enterramiento.

El difunto era transportado a su tumba acompañado de familiares, amigos y plañideras. El sacerdote “sem” (sacerdote funerario) purificaba el cadáver y procedía al ritual de la “apertura de la boca”. Mientras pronunciaba unas palabras mágicas iba tocando con un instrumento la boca, los ojos, la nariz y los oídos de la momia. El objetivo era que el difunto pudiera recuperar los sentidos y recibir así las ofrendas que le estaban destinadas.

El último paso consistía en colocar la momia en el interior de la cámara funeraria y sellar la tumba, donde se encontraba el ajuar funerario necesario para la otra vida. Llegaba el momento del “Juicio Final”. Anubis acompañaba al alma del difunto a la sala del tribunal de Osiris y el difunto se exponía a la prueba del “pesaje del alma” (psicostasia): en el centro de la sala había una balanza donde Anubis depositaba a un lado el corazón del difunto (símbolo de su conciencia y memoria), y al otro lado la pluma o una figurilla de Maat (Diosa de la Justicia y Verdad).

Frente a los 42 Dioses del tribunal, el difunto debía proceder a la “confesión negativa”, enumerando los 42 pecados que no había cometido (“No he causado hambre, no he matado, no he …”). Si tras la confesión la balanza se inclinaba hacia el lado del corazón (desequilibrio a causa de los pecados), el difunto era tragado por la “Devoradora” Ammit (un monstruo mitad cocodrilo, mitad hipopótamo) negándole la tan ansiada eternidad.  Si por el contrario, la balanza se inclinaba del lado de la pluma, Osiris permitía su entrada en el Reino del Más Allá.