¿Sabes de dónde viene el término "Síndrome de Diógenes"?

16.07.2014 11:35

El síndrome toma su nombre del filósofo griego Diógenes de Sinope.

Diógenes de Sinope (Sinope, 412 a.c. – Corinto, 323 a.c.) fue discípulo de Antístenes, quien a su vez fue el pupilo más antiguo de Sócrates. Diógenes perteneció a la escuela “cínica”, palabra con dos posibles orígenes: el primero se debe a “Cinosargo”, la escuela que su maestro Antístenes fundó para enseñar filosofía. “Cinosargo” significa “Kyon argos”, o perro ágil o perro blanco.

El segundo origen viene de la palabra “Kynikos”, la forma adjetiva de “kyon” que significa perro. Hace referencia a la vida “perruna” que tanto Diógenes como Antístenes decidieron llevar, alabando las virtudes de los perros, actuando con desvergüenza y criticando las tradiciones y modos de vida sociales.

Diógenes vivía dentro de una tinaja en las calles de Atenas, rodeado de perros y sin apenas cosas materiales (un zurrón, una manta y una lámpara). Se le veía con su lámpara paseándose por Atenas en busca de hombres “verdaderos”, mientras apartaba a todos los hombres a su paso. Consideraba que no había hombres honestos sobre la faz de la tierra.

El principio de su filosofía consiste en la oposición a lo convencional. A su juicio el sabio debe tender a liberarse de sus deseos y a minimizar sus necesidades; a ser autosuficiente, a renunciar a los lujos, los honores y los convencionalismos.

A Diógenes se le recuerda por sus numerosas anécdotas, en ocasiones de mal gusto, y por sus perspicaces respuestas. Mi anécdota favorita es cuando apareció en la academia de Platón mientras éste explicaba a sus discípulos la definición del hombre de Platón (según Platón, el hombre es un bípedo desplumado). Cogió una gallina, la desplumó y la arrojó en medio del ágora mientras gritaba: “¡Ahí va el hombre de Platón!”. A raíz de aquel incidente, Platón añadió a su definición del hombre de Platón “bípedo desplumado… de uñas planas”.

Existen multitud de anécdotas de este filósofo poco común, que merecen la pena ser leídas, ya que cuando menos nos tronchamos de risa.

Según nos enseña la historia, la filosofía de Diógenes refleja justo lo contrario de lo que el síndrome de Diógenes representa. Los afectados de dicho síndrome tienden al aislamiento social y a rodearse de infinidad de objetos inservibles que acumulan en sus hogares. Como hemos visto, Diógenes prescindía de todo lo material.